El Tribunal de Brescia, en el norte de Italia, acaba de marcar un hito. Reconoció la ciudadanía italiana a una familia brasileña, incluyendo nietos, bisnietos y tataranietos. La sentencia, publicada el 27 de marzo de 2026, se convierte en un símbolo de resistencia frente a la Ley n.º 74/2025, conocida como Decreto Tajani.
Un fallo que va más allá de un caso
La norma intentaba restringir el derecho de quienes nacieron fuera de Italia. Sin embargo, el tribunal fue claro: la sangre manda. Una vez demostrada la línea de descendencia, el derecho a la ciudadanía existe “desde el nacimiento” (dalla nascita).
El juez Andrea Tinelli subrayó que el lugar de nacimiento en el extranjero es un “suceso accidental”. No puede dividir a los italianos en categorías ni extinguir un derecho que se transmite como herencia cultural y jurídica.
El contexto político y jurídico
Este fallo llega en un momento clave: el Tribunal Constitucional italiano evalúa la legitimidad del Decreto Tajani. Expertos advierten que la ley de 2025 podría vulnerar principios de igualdad consagrados en la Constitución.
Mientras tanto, tribunales como Brescia siguen resolviendo caso por caso, dando aire a miles de descendientes en América Latina que esperan un reconocimiento.
Lo que significa para la diáspora
La decisión no solo valida el linaje de un inmigrante de Caravaggio nacido en 1887, sino que abre una puerta para comunidades enteras en Argentina y Brasil. El mensaje es contundente: la ciudadanía italiana no se pierde por distancia ni por el paso del tiempo.
–Aunque el Ministerio del Interior aún puede apelar, el precedente ya está sembrado. Y en la historia de la ciudadanía italiana, los precedentes suelen convertirse en faros.
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